¿Cómo saber si mi relación de pareja está en riesgo de separación?

Si bien en la vida en pareja, como en la vida en general, no todo es predecible, hay ciertas actitudes que pueden estar presentes en la relación que podrían ponerla más en riesgo de quiebre.

25 ABR 2017 · Lectura: min.
¿Cómo saber si mi relación de pareja está en riesgo de separación?

Mucho se habla de las condiciones y cualidades que deben promoverse en una pareja para que su relación se mantenga en el tiempo y sea satisfactoria para ambos. Pero, también hay que reparar en aquellas situaciones o actitudes que conllevan a todo lo contrario, es decir a una profunda insatisfacción que probablemente lleve a un divorcio, si no al menos a una relación de mucho dolor.

No se trata simplemente de hablar de problemas. Ya Gottman estudió que el 70% de los problemas de pareja no mejoran con el tiempo ni tienen solución. Tal parece que la solución es aprender a vivir con esos problemas desechando la necesidad de cambiarlos (clásicamente acompañado de la necesidad, inútil, de cambiar al otro miembro de la pareja).

La probabilidad de separación no se relaciona ni con la cantidad de desacuerdos ni con los temas conflictivos. Lo que distingue a las relaciones sólidas de las frágiles es la forma cómo se manejan los conflictos y la capacidad de aceptación de aquello que no se puede modificar.

Según Gottman, el problema no radica en las dificultades y conflictos o diferencias entre las parejas, ya que éstas son inevitables, sino en las emociones asociadas a ellos y el modo de enfrentarlos. Esto a veces cae en una espiral de malos tratos y de comunicación altamente dañina que hace cada vez más difícil hablar del conflicto original.

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A las interacciones altamente destructivas y predictores de divorcio las llamó los 4 jinetes del apocalipsis, llámense: defensiva, indiferencia, crítica y desprecio.

  • Defensividad: es la actitud de negar y defenderse de las opiniones del otro, negando cualquier responsabilidad que nos corresponda en una situación y desconfirmando las percepciones del otro. Se niega, se ataca, se acusa al otro como contraataque o con una queja que niegan el hecho de que uno ha hecho, dicho o causado determinada situación o parte de ella. Es altamente frustrante para el otro y cierra la comunicación que lleve a un buen puerto, es decir aquella en que ambos asumen maduramente sus responsabilidades en el origen y en la solución de un problema.
  • Indiferencia: se asume ante el otro una actitud activa de no escucha, no implicancia y superioridad, como si el otro o lo que nos dice no nos importara. Se evidencia en miradas inexpresivas, en mantener silencio, entre otros. A veces ante una pelea sin salida puede ser una actitud que permita salir del conflicto si es que después se retoma con altura de miras. Pero, como actitud reiterativa la señal es de no ver al otro ni sus necesidades.
  • Crítica o criticismo: una queja puede referirse a un acto concreto y puede ser de utilidad, pero a diferencia de ello, la crítica va acompañada de descalificaciones o ataques personales al otro que pueden ser indolentes y excesivos. El juicio no va dirigido a sus actos, sino a su persona. Se culpa, difama, se usan los "siempre haces o eres" o "nunca haces". El efecto de las críticas es muy devastador y hasta humillante para quién las recibe.
  • Desprecio: siendo una de las actitudes más graves, implica una profunda falta de respeto, de menosprecio y hasta aversión contra el otro. Se puede usar un humor hostil, miradas despreciativas, sarcasmo, ridiculización o uso de insultos directamente.

Todos podemos caer ocasionalmente en alguna de estas actitudes, pero es la actitud sostenida en el tiempo la que va degradando la relación y va llevando a un punto de sensación de profundo sufrimiento y sensación de rechazo en uno o ambos miembros de la pareja, de lo cual es difícil salir y poder remediar los conflictos.

Recuerda que los conflictos son inherentes a las relaciones humanas y más aún a las de pareja, pero las actitudes frente a ellos son los que hacen la diferencia entre una relación madura y más satisfecha y una donde predomina el dolor y donde es posible que la única solución sea la separación o divorcio.

Antes de llegar a un quiebre que no deseas, revisa tus actitudes para con tu pareja y cómo puedes enfrentar los conflictos de un modo más protector para tu pareja y para ti. Si te resulta muy difícil y tanto tu pareja como tú quieren seguir juntos y mejorar la relación, una buena opción es consultar a un especialista en terapia de parejas, antes que sea demasiado tarde.

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Escrito por

Psicóloga Patricia González Estay

Psicóloga UdeChile, Magíster en Psicología Clínica UDP, especializada en trabajo con adultos, familias y parejas. Ha trabajado en distintas instituciones, con especial énfasis en el trabajo clínico y en el área psicosocial, siendo además docente universitaria. Actualmente ejerce en consulta privada y en Unidad de Terapia de Pareja y Depto Psicosocial del IChTF

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Comentarios 1
  • Karla rojas

    Hola, soy de Antofagasta, acabo de leer este artículo sobre el riesgo de separación. Creo que estoy cumpliendo todo lo que dice... se que estamos mal en peor, pero no quiero separarme y irme con mi hija donde mi madre. Duele mucho.

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