Tres factores que inciden en la agresividad de hijos a padres

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La relación con los padres, la comunicación e incluso los niveles de narcisismo resultan clave al momento de criar (o no) hijos con rasgos agresivos.

7 ene 2016 · Lectura: min.
Tres factores que inciden en la agresividad de hijos a padres

El amor a su propia imagen provocó que el Narciso de la mitología griega terminara ahogado. Sin embargo, en la versión más moderna –la del año 2016—los Narcisos actuales además suelen generar un patrón de agresividad hacia sus padres, de acuerdo a un estudio español realizado por científicos de la Universidad de Deusto, País Vasco, a lo largo de tres años.

¿Traducción? Los investigadores llevaron a cabo los sondeos a través de la observación y contacto con 591 adolescentes y sus respectivos padres, lo cual permitió demostrar que existen tres factores centrales que inciden en el surgimiento de adolescentes narcisistas que agreden a sus padres, tanto de modo físico como verbal:

  • La exposición a la violencia en el hogar.
  • La falta de comunicación afectiva y positiva entre padres e hijos.
  • Una educación excesivamente permisiva.

En palabras de la autora líder el estudio, Esther Calvete:

"En ocasiones los adolescentes agreden a sus padres porque los mismos padres han sido violentos hacia los niños o entre ellos. A través de la exposición a violencia familiar, los niños aprenden a ser violentos. En otras ocasiones, es la falta de comunicación afectiva y positiva entre padres y sus hijos, la falta de tiempo de calidad que es dedicado a los niños, o los estudios de crianza permisivos que no imponen límites".

Un ejemplo mediático es The Slap (La Bofetada), un libro de 2010 convertido en miniserie de televisión y escrito por el australiano multiventas Christos Tsiolkas. La obra comienza con una cachetada recibida por un revoltoso niño por parte de un familiar durante un evento entre amigos, lo cual desencadena una serie de debates y análisis en su entorno más cercano respecto a cómo se debe actuar en estas situaciones.

Y más recientemente el propio papa Francisco se refirió a este tipo de reacciones ante niños malportados:

"Siempre digo: 'Nunca le den un cachetazo en la cara a un chico porque la cara es sagrada, pero dos o tres palmadas en el traste no vienen mal'".

Tomando en cuenta que la infancia es una etapa absolutamente clave para el aprendizaje de múltiples comportamientos, y considerando el revuelo causado tanto por The Slap como por los dichos de Jorge Bergoglio, cabe preguntarse cómo estamos concibiendo la agresividad y la forma de relacionarnos al interior de nuestros núcleos familiares, y qué hacemos para detener esa agresividad cotidiana que al parecer se ha convertido en convencional.

El narcisismo como factor clave

Y de vuelta al estudio realizado en la Universidad de Deusto, el cual fue publicado en la revista Developmental Psychology, el narcisismo aparece también como un factor clave para la incubación de rasgos agresivos:

"Involucra a adolescentes que sienten que deberían tener todo lo que quieren, aquí y ahora. No aceptan un no como respuesta. Cuando sus padres intentan establecer límites, los hijos reaccionan agresivamente", enfatiza Calvete.

Este tipo de jóvenes, de acuerdo a los estudiosos, tienen la tendencia a sentirse frustrados y rechazados. Esto provoca, en primer lugar, los gritos e insultos para luego pasar a agresiones físicas. ¿El periodo más crítico? Entre los 13 y los 15 años.

Según la investigación, los adolescentes que estuvieron expuestos a la violencia durante el primer año fueron agresivos con sus padres durante el tercer año. Lo mismo ocurrió con quienes tuvieron una relación distante con sus padres durante el primer año: en el segundo periodo generaron una auto-imagen narcisista y amplificada para luego, en el último año, manifestar conductas agresivas física y psicológicamente.

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